Así es la relación mentor - jóven del programa Think Big

Compromiso y confianza, claves para un buen entendimiento.

Los mentores son una pieza fundamental del programa Think Big. Son tan importantes como los jóvenes que presentan sus proyectos. Se comprometen realmente durante meses con los chicos y por eso entre ellos se establece una relación rica e interesante. Hablamos de todo ello en este post.

Si bien es cierto que la relación entre mentores y jóvenes es muy diversa, en todos los casos suele haber una gran implicación por parte del mentor y una gran aceptación por parte del joven. Por eso, el vínculo que se genera entre ellos en muchas ocasiones continúa más allá de Think Big.

Una relación bonita

El mentor que participa en este programa es un mentor convencido, muy consciente de que el Think Big requiere bastante dedicación que sale de su tiempo libre, ya que muchas veces se reúne con los jóvenes los fines de semana o hacen skypes a última hora de la tarde. Cada mentor-jóven gestiona de manera individual y propia la manera en la que se reúnen, el número de veces a la semana que se van a juntar y si van a hacerlo de forma presencial, por Skype o por teléfono.

"La mayoría de los mentores además van más allá de lo que estrictamente se les pide. Se implican, intentan buscar recursos fuera para poner en contacto a los chicos con otras personas… La relación que se genera es muy bonita y normalmente los jóvenes cuando se despiden terminan poniendo en valor a sus mentores y diciendo que para ellos ha sido una gran ayuda o un gran apoyo. Esas valoraciones nos llegan", explica Laura Castela, una de las responsables del programa.

Proceso de ‘matching’

Hasta ahora Think Big había realizado el proceso de unión entre mentores y proyectos a través de una convocatoria presencial. En ese encuentro los mentores escuchaban unos 10 o 12 proyectos y escogían uno de ellos. Sin embargo, este año el ‘matching’ entre ambos se ha realizado de una manera diferente. “Hemos cambiado el sistema y le hemos pasado una ficha tanto jóvenes como a mentores. A los jóvenes les hemos preguntado de qué ciudad eran, en qué categoría englobaban su proyecto y qué necesidades tenían dentro de su proyecto. Al los mentores también le hemos preguntado por su ciudad, por la categoría de proyecto en la que les gustaría trabajar -para saber qué es lo que más les motiva-, y por las cualidades o destrezas que podrían aporta a un proyecto”, continúa Castela.

Una vez realizado este cuestionario, han cruzado esas tres variables. Entre ellas primaba siempre la localización, ya que el programa apuesta por el mentoring presencial en la medida de lo posible, y después han valorado elementos comos: si un proyecto tenía muchas necesidades jurídico-legales, se cruzaba con un mentor especializado en este tema; o si algún proyecto estaba más flojo en técnicas de venta o comunicación, se cruzaba con un mentor con ese punto fuerte.

“Así, ya desde el principio intentamos que cada mentor estuviera con el proyecto más enriquecedor para ambos. Es decir, intentamos que pudiera disfrutar y aportar, y que el joven a su vez pudiera sacar el máximo partido de ese mentor”, puntualiza la responsable.